jueves 12 de noviembre de 2009

Relaciones

El hombre luce una inquietante sonrisa.

Se conocen desde hace tan sólo una semana y la relación no parece que esté destinada a durar mucho más. Ella, por su lado, reconoce que es parte del problema: disfruta llevándolo al límite. No puede evitarlo, está en su naturaleza atosigarle hasta conducirlo al punto final de su paciencia.

Esta tarde, sin duda, ha disfrutado provocando el conflicto. Él, al final, ha gritado enloquecido, ha jurado que aquello tenía que cambiar sí o sí y se ha marchado, dejándola a solas con el ruido de un portazo.

Ella, mientras tanto, sonreía en su interior sabiendo que tenía la sartén por el mango. Era demasiado astuta y rápida para él. Jamás conseguiría hacerle daño.

Sin embargo, apenas diez minutos después de su marcha, él había vuelto luciendo esa extraña sonrisa y portando, en su mano, un tubo metálico con el que ahora la está apuntando.

Y por primera vez, aferrada aún al cristal, la mosca ya no las tiene todas consigo.

Ning1

miércoles 11 de noviembre de 2009

Certeza

-Esta vez no erraré el tiro.

Y era tal su convencimiento que nunca supo que falló.


NiñoCactus

Princesas

Esta vez no erraré el tiro, pensó. La piedra describió una parábola casi perfecta en dirección a la ventana de su amante, situada en el segundo piso de la residencia. Por tercera vez aquella noche, golpeó el cristal de otro cuarto. Al menos me voy acercando, dijo. Y enmudeció con la esperanza de no haber despertado a nadie. Se equivocó. Igual que en las dos ocasiones anteriores, vio encenderse la luz y cómo una joven lanzaba sus largas trenzas invitándole a subir. De nuevo, escaló la fachada preguntándose qué será eso que aprenden las niñas de los cuentos.

NiñoCactus

sábado 7 de noviembre de 2009

La sonrisa del frío

El hombre lucía una inquietante sonrisa ligeramente torcida hacia la izquierda que contrastaba con los dos pequeños ojos hundidos en su rostro redondo y blanco. Se abrigaba con un viejo gorro y una bufanda anudada con prisa. Debo confesar que me producía cierta inquietud; como si en cualquier momento fuese a mirarme a mí directamente, en vez de seguir con los ojos perdidos en el otro extremo de la plaza. Pero, ¿y si de pronto girase la cabeza? Entonces lo deseé con todas mis fuerzas, ansié que saliera el sol y derritiese aquel muñeco de nieve.

NiñoCactus

martes 27 de octubre de 2009

Evolución

Un instante antes de morir el informático vio pasar ante sus ojos toda su vida en un impoluto powerpoint.

Ning1

domingo 25 de octubre de 2009

El cuadro

Cielos, cómo brilla hoy el valle. Dice en voz baja que es por el sol y vuelve a dejar el pincel junto a la paleta. Se aleja unos pasos para observar el lienzo. No cabe duda, desde que perfiló su luz, el paisaje se ha iluminado resaltando el resto de tonalidades. Incluso juraría que han florecido algunas margaritas. Ahora sólo queda por resolver el pequeño charco que se formó bajo la tela tras dibujar el río. Y esboza una presa con trazos rápidos.


NiñoCactus

jueves 22 de octubre de 2009

Hermosura y Horror

Cielos, cómo brilla hoy el valle. Entrecerró los ojos para evitar que la claridad de la mañana lo cegase. Era tan hermoso. Parecía que un manto dorado hubiese cubierto todo y resplandeciese aún más. La idea se le clavó en el pecho desfigurando su rostro. El sueño le había hecho olvidar su desgracia durante unas horas y, levantándose de su fría cama, Midas lloró.


NiñoCactus